Ser víctima de acoso escolar es un factor de riesgo para la salud futura de los niños

De nuevo se ha presentado un trabajo mediante el que se relaciona el acoso escolar con un empeoramiento en la salud física de las víctimas. Se transmite la idea de que el bullying tendrá impacto en la salud de las víctimas pasados los años, y este se podrá medir.

Los investigadores provienen de la Universidad de Duke en Estados Unidos, y el estudio ha sido publicado por The Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) con el nombre “Childhood bullying involvement predicts low-grade systemic inflammation into adulthood”. Parece ser un tema recurrente, puesto que hace unos meses ya hablábamos sobre otra investigación (esa vez de la Universidad de Boston), y hará un año JAMA Psychiatry alertaba en relación a las consecuencias psicológicas de haber sufrido acoso escolar. Lamentablemente, al mismo tiempo que vamos aprendiendo más acerca de los efectos del bullying, y deberíamos diseñar estrategias de prevención flexibles y adaptativas, la sensibilidad social parece permanecer inalterada (y conste que digo esto esperando estar equivocada).

William E. Copeland, ha coordinado este trabajo para el que se han empleado los datos del Great Smoky Mountains Study (un recurso epidemiológico). Se trata este último de un estudio de población que ha obtenido datos de 1420 personas, recogidos durante más de 20 años, un análisis prospectivo, por lo tanto. Los participantes fueron escogidos al azar.

¿Cómo se ha hecho el estudio?

Se ha dividido a las personas integrantes en tres grupos: víctimas, agresores y víctimas / acosadores. Se ha medido los niveles en sangre de la proteína C reactiva (de siglas PCR). Esta proteína es un biomarcador de inflamación crónica que se relaciona con riesgos cardiovasculares y síndrome metabólico.

Los resultados indican que con el paso del tiempo, las víctimas presentaban niveles más altos, y los que habían sido a la vez víctimas y acosadores, se situaban al mismo nivel que personas que nunca habían sufrido episodios de intimidación.

Por lo tanto, ser víctima aumentaría los niveles de inflamación en la edad adulta. En cambio parece que haber sido acosador es un nivel de protección

¿Y que pasa con los acosadores?

¡Mira tu que bien! (es ironía, claro), que se ha descubierto que los acosadores comprueban con satisfacción como sus poco nobles acciones se ven recompensadas socialmente, por lo que sus niveles de PCR son más bajos.

No ocurriría esto (lo de obtener recompensa a cambio de una mala acción) si en lugar de reírles las gracias, el grupo se negara a aceptar sus actos, y los profesores les dieran la oportunidad de reflexionar sobre el comportamiento y enmendarlo.

Porque hay un concepto llamado ética, al que es posible acogerse, y que también puede mediar en la obtención de recompensas sociales, sólo que mediante otras vías más saludables para todos (léase entre líneas ser un buen deportista o el mejor orador de la escuela, participar en obras benéficas… la lista es interminable)

Dicen las estadísticas que uno de cada cuatro niños españoles son acosados (no me digáis que no son muchos) y 500.000 reciben intimidaciones con mucha frecuencia o intensidad. ¿Son ciertos estos datos?, pues no lo sé, cada uno que recoja información del cole de sus hijos, y la compare para hacerse una idea. Yo os cuento que en la clase de mi hijo (5º de Primaria en un cole público de dos líneas) hay dos niñas que están sufriendo acoso (o sea ACOSO, nada de pequeñas molestias o palabras desafortunadas); otro más ha sufrido lo mismo… ¿Es esto mucho?, pues sí, la verdad, teniendo en cuenta que son 20.

Vía | National Geographic Más información | PNAS

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